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Alfred Hitchcock. El miedo hecho cine

Autor
Chaparro, Hugo

Con su filmografía, conformada por más de cincuenta películas, transformó el lenguaje cinematográfico y los hábitos del público. El maestro del suspenso, como fue catalogado por la crítica, mostró en sus películas un virtuosismo técnico asombroso y un conocimiento de la mente criminal que hoy en día sigue intrigando a su audiencia.

Nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, Inglaterra. A él se le debe la orientación hacia una escuela cinematográfica británica. El buen dibujo de los personajes en los ambientes de las clases baja y media tocadas con su personal humor, el sonido y el silencio se combinan admirablemente. Con la aceleración del montaje y ritmo en el diálogo, logra dar un especial interés a cada escena, para mantener el suspenso y la atención del espectador con efectos creados para cada toma.

Murió el 28 de abril de 1980 en Los Ángeles, California. Durante los años sesenta y setenta dirigió algunas películas sin tanto éxito. De él nos quedan sus persistentes cameos (apariciones en segundo plano en sus propias películas) y la imagen del hombre inteligente y difícil, pero buena persona.

FICHA TÉCNICA

Nacionalidad del autor Colombia
Código 291781
ISBN 978-958-30-1677-6
Nivel de escolaridad General
Edades Jóvenes
Género No ficción
Fecha de la última edición 12-04
Páginas 116
Tintas 1 x 1
Encuadernación Tapa dura
Ancho (cm) 14
Alto (cm) 20,5
Valores Perseverancia, coraje/valentía

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Alfred Hitchcock. El miedo hecho cine

Alfred Hitchcock. El miedo hecho cine

Con su filmografía, conformada por más de cincuenta películas, transformó el lenguaje cinematográfico y los hábitos del público. El maestro del suspenso, como fue catalogado por la crítica, mostró en sus películas un virtuosismo técnico asombroso y un conocimiento de la mente criminal que hoy en día sigue intrigando a su audiencia.

Nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, Inglaterra. A él se le debe la orientación hacia una escuela cinematográfica británica. El buen dibujo de los personajes en los ambientes de las clases baja y media tocadas con su personal humor, el sonido y el silencio se combinan admirablemente. Con la aceleración del montaje y ritmo en el diálogo, logra dar un especial interés a cada escena, para mantener el suspenso y la atención del espectador con efectos creados para cada toma.

Murió el 28 de abril de 1980 en Los Ángeles, California. Durante los años sesenta y setenta dirigió algunas películas sin tanto éxito. De él nos quedan sus persistentes cameos (apariciones en segundo plano en sus propias películas) y la imagen del hombre inteligente y difícil, pero buena persona.

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