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Carlos V. Dueño del mundo

Autor
Reyes, Carlos José

Hijo de Felipe de Habsburgo (el Hermoso) y de Juana de Castilla (la Loca). La política matrimonial de sus abuelos, la muerte de su padre y la incapacidad de su madre le concedieron la herencia de cuatro dinastías. Su abuelo Maximiliano le dejó los territorios centroeuropeos de Austria y los derechos al Imperio; de su abuela María heredó de Borgoña los Países Bajos; de Fernando el Católico consiguió los reinos de la Corona de Aragón, además de Sicilia y Nápoles, y de su abuela Isabel I la Corona de Castilla, Canarias y todo el Nuevo Mundo descubierto y por descubrir. En 1515 se hizo cargo del gobierno de los Países Bajos, que durante algún tiempo pasó a Guillermo de Croÿ, señor de Chièvres. Cuando en 1516 su abuelo Fernando falleció, se convirtió en rey de España. En 1519 se convirtió en emperador.

Su llegada a España produjo gran malestar debido a su juventud, educación flamenca y consejeros extranjeros. En el tema de las guerras, el conflicto con Francia se endurecerá al sentirse los franceses cercados por los inmensos dominios imperiales. En 1521 ocurrió el primer choque, en el que España se hacía con el poder de Navarra que quedó definitivamente para España. La lucha con los turcos no se hizo de esperar. En Centroeuropa se dedicaban a contener los ataques turcos, sin pasar a la contraofensiva. Por este motivo, Carlos tuvo que luchar por el Mediterráneo occidental y penetrar en el oriental, y consiguió finalizar la conquista de Túnez (1535), aunque su fracaso en Argel (1541) afianzó las posiciones berberiscas. Su fracaso definitivo llegó tras la aparición del protestantismo en Alemania que, además de conectar con las inquietudes espirituales, aglutinó intereses económicos y políticos opuestos a los programas imperiales, reformistas y centralizadores, y dividió el Imperio en dos: católicos y reformados.

FICHA TÉCNICA

Nacionalidad del autor Colombia
Código 290724
ISBN 978-958-30-1354-6
Nivel de escolaridad General
Edades Jóvenes
Género No ficción
Fecha de la última edición 10-04
Páginas 180
Tintas 1 x 1
Encuadernación Tapa dura
Ancho (cm) 14
Alto (cm) 20,5
Valores Perseverancia, coraje/valentía
Fotografías Orley, Bernard van

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Carlos V. Dueño del mundo

Carlos V. Dueño del mundo

Hijo de Felipe de Habsburgo (el Hermoso) y de Juana de Castilla (la Loca). La política matrimonial de sus abuelos, la muerte de su padre y la incapacidad de su madre le concedieron la herencia de cuatro dinastías. Su abuelo Maximiliano le dejó los territorios centroeuropeos de Austria y los derechos al Imperio; de su abuela María heredó de Borgoña los Países Bajos; de Fernando el Católico consiguió los reinos de la Corona de Aragón, además de Sicilia y Nápoles, y de su abuela Isabel I la Corona de Castilla, Canarias y todo el Nuevo Mundo descubierto y por descubrir. En 1515 se hizo cargo del gobierno de los Países Bajos, que durante algún tiempo pasó a Guillermo de Croÿ, señor de Chièvres. Cuando en 1516 su abuelo Fernando falleció, se convirtió en rey de España. En 1519 se convirtió en emperador.

Su llegada a España produjo gran malestar debido a su juventud, educación flamenca y consejeros extranjeros. En el tema de las guerras, el conflicto con Francia se endurecerá al sentirse los franceses cercados por los inmensos dominios imperiales. En 1521 ocurrió el primer choque, en el que España se hacía con el poder de Navarra que quedó definitivamente para España. La lucha con los turcos no se hizo de esperar. En Centroeuropa se dedicaban a contener los ataques turcos, sin pasar a la contraofensiva. Por este motivo, Carlos tuvo que luchar por el Mediterráneo occidental y penetrar en el oriental, y consiguió finalizar la conquista de Túnez (1535), aunque su fracaso en Argel (1541) afianzó las posiciones berberiscas. Su fracaso definitivo llegó tras la aparición del protestantismo en Alemania que, además de conectar con las inquietudes espirituales, aglutinó intereses económicos y políticos opuestos a los programas imperiales, reformistas y centralizadores, y dividió el Imperio en dos: católicos y reformados.

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