Biblioteca del cuento

Los músicos de Bremen

Autor
Grimm, Jacob y Wilhelm

Un burro, un gato, un perro y un gallo son los protagonistas de este encantador relato. Los cuatro animales han sido despreciados por sus dueños, ya sea por viejos o inútiles, situación que los obliga a tomar camino rumbo a la población de Bremen, donde planean hacerse músicos y así darle un sentido a su vidas. Al llegar a la puerta de una posada, presas del cansancio y el hambre, cantarán para los habitantes (facinerosos que se dedican a devorar manjares), con el fin de obtener a cambio comida y posada; al empezar su canto, montados uno sobre el otro, harán creer a los hombres que en vez de bellos cantos se trata del espantoso gemido de un espectro. Los malignos hombres, después de huir despavoridos, intentarán recuperar su posada encontrándose con el ataque de los músicos, creyendo nuevamente que son siniestros espantos.

FICHA TÉCNICA

IlustradorCarhuatocto, Miguel Ángel
Nacionalidad del autorAlemania
Código366909
ISBN9789583039270
Nivel de escolaridadPrimaria
Edades4 a 6, 6 a 8
GéneroFicción
Fecha de la última edición03-12
Páginas28
Tintas4 x 4
EncuadernaciónRústica
Ancho (cm)16
Alto (cm)23
ValoresAmistad, coraje/valentía, solidaridad

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Los músicos de Bremen

Los músicos de Bremen

Un burro, un gato, un perro y un gallo son los protagonistas de este encantador relato. Los cuatro animales han sido despreciados por sus dueños, ya sea por viejos o inútiles, situación que los obliga a tomar camino rumbo a la población de Bremen, donde planean hacerse músicos y así darle un sentido a su vidas. Al llegar a la puerta de una posada, presas del cansancio y el hambre, cantarán para los habitantes (facinerosos que se dedican a devorar manjares), con el fin de obtener a cambio comida y posada; al empezar su canto, montados uno sobre el otro, harán creer a los hombres que en vez de bellos cantos se trata del espantoso gemido de un espectro. Los malignos hombres, después de huir despavoridos, intentarán recuperar su posada encontrándose con el ataque de los músicos, creyendo nuevamente que son siniestros espantos.

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