Filosofía y política

El hombre mediocre

Autor
Ingenieros, José

El principal logro de esta obra es haber descrito la mediocridad de su tiempo con los mismos síntomas que presenta la de hoy; por ello sigue siendo su lectura un ejercicio imprescindible para aquellos que desean trascender los umbrales del conformismo y examinar con objetividad las razones que los impulsan a emprender la consecución de sus ideales en medio de una sociedad mediocre. Ingenieros expone una serie de razonamientos de carácter filosófico. Estos razonamientos básicamente giran en torno a la contradicción entre la función social de la normalidad, cuyo exponente es el hombre mediocre, y la función social de la innovación, cuyos exponentes, aquellas personas poseedoras de una sensibilidad y un genio especiales, son los que dinamizan y le dan categoría al desenvolvimiento de la civilización. Hace el autor una crítica puntual a la falta de personalidad y a su espíritu conservador y rutinario, y ubica dentro de ello a los envidiosos, los deshonestos, los arrogantes, opuestos a los valores propios del idealismo, como la dignidad y la honorabilidad.

FICHA TÉCNICA

Nacionalidad del autor Argentina
Código 31457
ISBN 978-958-30-0106-2
Nivel de escolaridad Bachillerato
Edades Jóvenes, Adultos
Género Ficción
Fecha de la última edición 12-93
Páginas 252
Tintas 1 x 1
Encuadernación Rústica
Ancho (cm) 13,5
Alto (cm) 20,5

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El hombre mediocre

El hombre mediocre

El principal logro de esta obra es haber descrito la mediocridad de su tiempo con los mismos síntomas que presenta la de hoy; por ello sigue siendo su lectura un ejercicio imprescindible para aquellos que desean trascender los umbrales del conformismo y examinar con objetividad las razones que los impulsan a emprender la consecución de sus ideales en medio de una sociedad mediocre. Ingenieros expone una serie de razonamientos de carácter filosófico. Estos razonamientos básicamente giran en torno a la contradicción entre la función social de la normalidad, cuyo exponente es el hombre mediocre, y la función social de la innovación, cuyos exponentes, aquellas personas poseedoras de una sensibilidad y un genio especiales, son los que dinamizan y le dan categoría al desenvolvimiento de la civilización. Hace el autor una crítica puntual a la falta de personalidad y a su espíritu conservador y rutinario, y ubica dentro de ello a los envidiosos, los deshonestos, los arrogantes, opuestos a los valores propios del idealismo, como la dignidad y la honorabilidad.

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