Literatura juvenil

El coraje de vivir

Autor
Ayala, Fernando

Esta es la historia de Manuel, un niño con una edad indefinida, huérfano por causa de la violencia y recluido en lo que parece ser un orfanato llamado irónicamente la Casa de los infantes del Señor. Manuel es el hijo por excelencia del holocausto y posee la extraña cualidad de despertar en los demás el deseo de protegerlo y amarlo.

Cumpliendo con la última voluntad de su madre, escapa del orfanato y viaja a Bogotá en busca de su abuelo. La ciudad se le parece a una ballena que tiene deseos de tragárselo; no tiene dinero, está solo y sin amigos, pero tiene la suerte de conocer a un ser humano magnífico: Santiago Solís, un viejo taxista, casi tan viejo como su propio vehículo, que lo ayuda y lo lleva a su casa. Sin embargo, Manuel se pierde y desde ese momento pasa de un protector a otro, recorriendo la ciudad y conociendo a todo tipo de personas, aunque siempre añora a su entrañable taxista.

Manuel se convierte en un reflejo de la dura realidad que nos rodea a todos, pero también es un símbolo de coraje y de esperanza.

FICHA TÉCNICA

Nacionalidad del autorColombia
Código574107
ISBN9789583058561
Nivel de escolaridadBachillerato
Edades10 a 12, Jóvenes
GéneroFicción
Fecha de la última edición09-19
Páginas192
Tintas1 x 1
EncuadernaciónTapa dura
Ancho (cm)13,5
Alto (cm)20,5
ValoresAmistad

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El coraje de vivir

El coraje de vivir

Esta es la historia de Manuel, un niño con una edad indefinida, huérfano por causa de la violencia y recluido en lo que parece ser un orfanato llamado irónicamente la Casa de los infantes del Señor. Manuel es el hijo por excelencia del holocausto y posee la extraña cualidad de despertar en los demás el deseo de protegerlo y amarlo.

Cumpliendo con la última voluntad de su madre, escapa del orfanato y viaja a Bogotá en busca de su abuelo. La ciudad se le parece a una ballena que tiene deseos de tragárselo; no tiene dinero, está solo y sin amigos, pero tiene la suerte de conocer a un ser humano magnífico: Santiago Solís, un viejo taxista, casi tan viejo como su propio vehículo, que lo ayuda y lo lleva a su casa. Sin embargo, Manuel se pierde y desde ese momento pasa de un protector a otro, recorriendo la ciudad y conociendo a todo tipo de personas, aunque siempre añora a su entrañable taxista.

Manuel se convierte en un reflejo de la dura realidad que nos rodea a todos, pero también es un símbolo de coraje y de esperanza.

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