Mitos y leyendas

Edipo. El niño adoptado

Autor
Pommaux, Yvan

Edipo es una de la tragedias griegas más populares. Relata la historia de un niño cuyo destino se ve marcado, antes de nacer, por las predicciones de la pitonisa, que transmitía los designios del dios Apolo en el Oráculo de Delfos. El rey Layo y su esposa Yocasta esperaban a su primer hijo y el rey quiso saber si este sería capaz de sucederlo en el trono. El oráculo del dios Apolo predijo que el niño asesinaría a su padre y se casaría con su madre. Espantado, el rey Layo ordenó abandonar al pequeño, a los pocos días de nacido, en el monte Citerón, para que muriese. El bebé fue rescatado por un pastor y posteriormente adoptado por el rey Pólibo y la reina Mérope quienes lo criaron como a su propio hijo; sin embargo, los designios de Apolo eran inevitables y la profecía se cumplió cuando el muchacho se convirtió en un hombre. Como todas las tragedias griegas, es una obra entretenida, que hace parte de la cultura universal y debe ser conocida.    

FICHA TÉCNICA

Ilustrador Pommaux, Yvan
Nacionalidad del autor Francia
Traductor Correa, María Mercedes
Código 536903
ISBN 978-958-30-5632-1
Nivel de escolaridad Bachillerato
Edades 10 a 12, Jóvenes
Género Ficción
Fecha de la última edición 01-18
Páginas 44
Tintas 4 x 4
Encuadernación Rústica
Ancho (cm) 15,5
Alto (cm) 20,5
Disponible en Colombia, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay
Valores Coraje/Valentía

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Edipo. El niño adoptado

Edipo. El niño adoptado

Edipo es una de la tragedias griegas más populares. Relata la historia de un niño cuyo destino se ve marcado, antes de nacer, por las predicciones de la pitonisa, que transmitía los designios del dios Apolo en el Oráculo de Delfos. El rey Layo y su esposa Yocasta esperaban a su primer hijo y el rey quiso saber si este sería capaz de sucederlo en el trono. El oráculo del dios Apolo predijo que el niño asesinaría a su padre y se casaría con su madre. Espantado, el rey Layo ordenó abandonar al pequeño, a los pocos días de nacido, en el monte Citerón, para que muriese. El bebé fue rescatado por un pastor y posteriormente adoptado por el rey Pólibo y la reina Mérope quienes lo criaron como a su propio hijo; sin embargo, los designios de Apolo eran inevitables y la profecía se cumplió cuando el muchacho se convirtió en un hombre. Como todas las tragedias griegas, es una obra entretenida, que hace parte de la cultura universal y debe ser conocida.    

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