Novela gráfica y cómics

La rebelión de las ratas. Novela gráfica

Autor
Silva, Luis

"Antes todo era sencillez, rusticidad, paz. Y de pronto el valle se vio invadido por las máquinas; el mediodía fue roto por el grito estridente de las sirenas [...]. Así como el paisaje, los rostros cambiaron también. Ya no era la cara ancha y sonrosada del sembrador; ya no las mejillas frutales de las muchachas ni los ojos risueños de los niños. Eran semblantes deformados por grandes cicatrices; con hirsutos pelos que les daban apariencias bestiales, ridículas [...]; eran ojos asustados, huidizos, brillantes de codicia, señalados por las huellas imborrables de crímenes pasados. A eso lo llamaban algunos, pomposamente, civilización.

Adaptación a novela gráfica de la obra homómina de Fernando Soto Aparicio; en la que se desnuda el drama de un campesino obligado, por la fuerza de la fatalidad, a trabajar en las oscuras y fétidas galerías de una mina de carbón para no morir de hambre."

FICHA TÉCNICA

IlustradorSegura, Julio
Nacionalidad del autorColombia
Código638568
ISBN9789583064340
Nivel de escolaridadBachillerato
EdadesDesde los 12 años
GéneroFicción
Fecha de la última edición03-2022
Páginas128
Tintas4 x 4
EncuadernaciónTapa dura
Ancho (cm)19
Alto (cm)26
Disponible enColombia, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela, Mundo de lengua castellana
ValoresCoraje/Valentía, Laboriosidad

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La rebelión de las ratas. Novela gráfica

La rebelión de las ratas. Novela gráfica

"Antes todo era sencillez, rusticidad, paz. Y de pronto el valle se vio invadido por las máquinas; el mediodía fue roto por el grito estridente de las sirenas [...]. Así como el paisaje, los rostros cambiaron también. Ya no era la cara ancha y sonrosada del sembrador; ya no las mejillas frutales de las muchachas ni los ojos risueños de los niños. Eran semblantes deformados por grandes cicatrices; con hirsutos pelos que les daban apariencias bestiales, ridículas [...]; eran ojos asustados, huidizos, brillantes de codicia, señalados por las huellas imborrables de crímenes pasados. A eso lo llamaban algunos, pomposamente, civilización.

Adaptación a novela gráfica de la obra homómina de Fernando Soto Aparicio; en la que se desnuda el drama de un campesino obligado, por la fuerza de la fatalidad, a trabajar en las oscuras y fétidas galerías de una mina de carbón para no morir de hambre."

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