Teatro universal

La vida es sueño / El alcalde de Zalamea

Autor
Calderón, Pedro

La vida es sueño es uno de los más bellos y complejos cuestionamientos al sentido de la realidad, y lo torna oscilante y engañoso. En esta obra maestra del Siglo de Oro español, la dimensión onírica se desvela ante todo como un nuevo modo de conciencia respecto a los enigmas del mundo interior y del sentido de lo humano. En esta dimensión todo se trastoca, se traspone, se encubre y nos deja perplejos; así le ocurre a Segismundo, personaje emblemático, príncipe desconcertado, inmerso en un mundo de imágenes que no sabe a qué clase de realidad atribuir. Dos pálpitos lo asaltan: el de ser apenas un actor de un gigantesco y absurdo montaje teatral y el de la vida como un espejismo. De la misma manera se sobresalta el lector: como en la historia borgiana, Segismundo no es hombre, sino apenas un sueño que sueña que es soñado y nosotros, su metáfora.

FICHA TÉCNICA

Nacionalidad del autor España
Código 32995
ISBN 9789583002243
Nivel de escolaridad Bachillerato
Edades Jóvenes
Género Ficción
Fecha de la última edición 09-93
Páginas 324
Tintas 1 x 1
Encuadernación Rústica
Ancho (cm) 13,5
Alto (cm) 20,5
Valores Inventiva/creatividad, justicia

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La vida es sueño / El alcalde de Zalamea

La vida es sueño / El alcalde de Zalamea

La vida es sueño es uno de los más bellos y complejos cuestionamientos al sentido de la realidad, y lo torna oscilante y engañoso. En esta obra maestra del Siglo de Oro español, la dimensión onírica se desvela ante todo como un nuevo modo de conciencia respecto a los enigmas del mundo interior y del sentido de lo humano. En esta dimensión todo se trastoca, se traspone, se encubre y nos deja perplejos; así le ocurre a Segismundo, personaje emblemático, príncipe desconcertado, inmerso en un mundo de imágenes que no sabe a qué clase de realidad atribuir. Dos pálpitos lo asaltan: el de ser apenas un actor de un gigantesco y absurdo montaje teatral y el de la vida como un espejismo. De la misma manera se sobresalta el lector: como en la historia borgiana, Segismundo no es hombre, sino apenas un sueño que sueña que es soñado y nosotros, su metáfora.

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