Simona, una joven de diecisiete años, crece en una familia rota, afectada por una serie de eventos traumáticos que han dejado profundas cicatrices en su vida y en la de sus hermanas. Desde pequeña ha lidiado con la indiferencia de una madre demasiado ocupada, un padre ausente que desapareció abruptamente de su vida y una abuela tiránica que impuso sobre ella y sus hermanas un régimen opresivo basado en tradiciones religiosas conservadoras y rígidas. Este entorno familiar ha dejado a Simona emocionalmente desarmada, sumida en el silencio y con una sensación de ser invisible.
La novela comienza cuando Gabriel, su profesor de Español, le asigna una tarea que cambiará su vida: escribir una crónica personal sobre su entorno familiar, escolar y social. Simona narra con cruda sinceridad las experiencias que han marcado su adolescencia: la dolorosa separación de sus padres, la constante sensación de abandono y la influencia opresiva de su abuela, quien gobernaba su vida bajo estrictas normas religiosas.