En los albores de la Primera Guerra Mundial, el teniente Anton Hofmiller es invitado al castillo del magnate húngaro Lajos von Kekesfalva, donde conoce a su hija Edith a quien invita a bailar sin saber que es paralítica. Este error social será el comienzo de una espiral de culpa que envolverá al joven militar más allá de su propio equilibrio, llevándolo a tejer,
de manera inadvertida, una relación basada en la compasión, que no podrá terminar bien. El autor nos habla del tipo de compasión cobarde y sentimental que no es más que la imperiosa urgencia de ahuyentar del alma la pena extraña