«En "Memorias del subsuelo", Dostoievski desnuda el alma humana en un lienzo de penumbras y verdades incómodas. La primera parte, "El subsuelo", es un monólogo febril del protagonista, quien, desde su precaria guarida, desafía las ilusiones racionalistas de su época. Allí, la razón es despojada de su pedestal y el narrador exhibe una autoconciencia atormentada, donde el rencor y la desesperación se entrelazan en un lúgubre abrazo. La segunda parte, "A propósito de la aguanieve", nos sumerge en el fango de la memoria, donde los sórdidos episodios de humillación y aislamiento —el reencuentro con antiguos compañeros, la visita a un prostíbulo, la conversación con una joven prostituta— desnudan la misantropía del protagonista».
Del prólogo de Santiago Ochoa.