Este es un hermoso libro que nos habla del duelo y la pena que lo acompaña. Un niño pierde a su abuelo y un perro debe ir a un albergue, porque ha perdido a su dueña. Los dos se observan a través del vidrio de la perrera; cada uno tiene sus recuerdos y sus tristezas, pero a la vez, intuyen el dolor del otro y se preocupan por él.